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Visita Aquópolis Torrevieja

ANÉCDOTA DE LA INFANCIA SOBRE EL PARQUE ACUÁTICO AQUÓPOLIS

DE TORREVIEJA (ALICANTE)

Hola, os voy a relatar mi historia de cuando era niño y solía visitar durante varios veranos el parque acuático de Torrevieja (entonces con el nombre “Aquapark”), ahora llamado Aquópolis Torrevieja. No es una opinión sobre cómo está en la actualidad, si bien muchas instalaciones son las mismas, luego en realidad aunque las hayan reformado, no difieren tanto de lo que son ahora.

Tenía entre 9 y 12 años y por entonces vivía en Orihuela, luego este año voy a pillar el parque con más ganas que nunca, ya que, a pesar de haber veraneado unos días en Torrevieja el año pasado, no tuve la ocasión de ir a Aquópolis y observar las mejoras efectuadas en las instalaciones, y tengo ya 33 años desde abril, pero me siento aún un poco como un niño debido a mi espíritu juvenil.

Empezaré diciendo que estuve a punto de ahogarme por decidirme a lanzarme
–influenciado por 2 primos– por las entonces llamadas «Pistas Blandas» (que no tenían nada de blandas para mí por la brusquedad con la que me daba la vuelta por el agobio en la rampa, estando prohibido, todo que hay que decirlo). Ahora se llaman Speed Race, pero yo las conocía coloquialmente por “cataratas”, no sé por qué. Pues bien, caí de mala manera a la piscina, mareado, con la cabeza abajo y los pies arriba, y como no supe volver a flote, sino que la socorrista se percató que me agobiaba y naufragaba y no emergía (con el riesgo de chocar contra el suelo o algún escalón), inmediatamente se tiró a rescatarme mientras yo tragaba agua y seguía hundiéndome y medio mareado en las profundidades, y fue el momento más agridulce de mi vida, ya que fui rescatado y casi se puede decir que resucité (no me quedaron secuelas afortunadamente), porque luego estuvo servido el cachondeo con mi padre que me dijo que me había cogido de todo el paquete para salvarme, no lo recuerdo, pero yo creo que exageró. Y es que la socorrista era guapa, yo era un niño de unos 10 años, pero siempre mejor una chica la que te rescate, ¿no? Pero fuera de bromas, el caso es que te salvaran la vida y por eso la labor del monitor-socorrista es imprescindible y hay que valorarla mucho más de lo que se valora, por la paciencia que tienen que tener con los usuarios. De allí, me llevaron al Servicio Médico para hacerme las pruebas pertinentes y me quité el susto al rato. Afortunadamente, también una prima fue salvada años más tarde en una piscina privada fuera de este parque debido a un descuido cuando tenía sólo 3 años.

Bueno, pues a partir de ahí, fui perfeccionando la técnica para caer bien a la piscina sin agobiarme y, tal y como aconsejan en las instrucciones de los carteles y lo que dictan los socorristas. Yo siempre he obedecido a sus indicaciones para adoptar la postura adecuada en los toboganes, aunque me diera más miedo embalarme, nunca he ido con locuras, sino lo normal para un niño a quien le gustaba repetir en los toboganes, por ser una atracción más suave. Una vez pasado el tiempo del susto con la atracción, volví a tirarme por última vez, seguía agobiándome con el chorro de agua que me salpicaba directamente a la nariz de la velocidad, y la presión que ejercían mis pies sobre el agua que caía, aunque ya era más mayor y ya sabía controlar la posición y nadar mejor en la piscina sin hundirme demasiado. Desde entonces ya sentencié esa atracción para toda la vida, ya que ahora ya no soy tan atrevido como pequeño, y querré seguir lanzándome, sí, pero ya por cosas más suaves, es decir, de las que ahora he visto que están: Boomerang y Black Hole (dudoso), Rápidos y ZigZag.

Recuerdo que el reloj me lo tuve que quitar y que me dijeron que no me diera la vuelta en la rampa donde se pega el salto, pero yo no hice caso porque me agobiaba al no saber bucear y darme todo el agua en la cara, y aproveché la rampa para darme la vuelta. De pequeño he de decir que ni era atrevido ni tampoco cobarde, sólo que luego escarmentaba con el vértigo. De hecho, sólo una vez me lancé por el Kamikaze, y no lo volví a repetir más debido a mi agobio. Por eso, recomiendo que si alguien se agobia no se lance por esas atracciones acuáticas, que ni que decir tiene que si una persona es obesa no le voy a recomendar el Hidrotubo (ahora llamado Speed), por si acaso. Espero no se haya dado ningún accidente en ese aspecto. Todo tiene unas normas y hay que acatarlas por nuestro bien.

Por supuesto, los tubos de la Piscina Infantil es lo que mejor recuerdo me traen, anda que no me lo pasaba pipa ni nada, con el miedo que daba que te pudieras caer de las zonas no cubiertas por completo, por tener semiabiertas con polietileno en forma de mallas o redes. Estoy seguro que ahora será diferente, y por eso tengo ganas de verlo, no sé si me gustará más o menos, pero hay que verlo.

También recuerdo haber comprado una camiseta en la tienda de souvenirs, pero ya no sé ni dónde la tengo; eso sí, los refrescos de las máquinas expendedoras estaban muy caros (no sé cómo estará ahora), eso sí, es normal, siempre se suelen aprovechar los distribuidores.

Observando la página Web he notado que ha habido cambios, como la atracción Boomerang, Black Hole y el río lento, llamado Amazonia River (que no estoy seguro si por aquella época, entre 1990 y 1992 ya estaba, pero me suena que sí), zona VIP, Jacuzzi. Yo creo haber visto un circuito de Karts en esa época, pero no creo que ya esté.

Otro aspecto que rememoro es que la piscina de olas (ahora Waves Beach, que el agua era salada si mal no recuerdo) me agobiaba y una vez lo pasé un poco mal, y por eso antes de agobiarme del todo me fui para la orilla o me agarraba a los bordes para no marearme con tanto vaivén y el mero hecho de no tocar el suelo para descansar y no fatigarme.

¡Uy!, en los aseos y guardarropas una vez me equivoqué y me metí donde no era y tuve que pedir disculpas, menos mal que no vi nada, qué risa.

En esa época en la que se llamaba, como digo al principio, “Aquapark”, que hasta recuerdo la canción, era mi ilusión no dejar de pasar por la zona de ranas (símbolo del parque), donde siempre te sorprendían con el chorro de agua saliendo de la boca. ¡Qué risa se pegaba todo el mundo en esa área de césped artificial!

Por no hablar de los toboganes (ZigZag se llaman, no sé si siempre ha sido así), que eran algo que siempre me ha encantado, primero los cortos (Mini) y luego sólo ya montaba en los largos, así como en los Rápidos (que eso no ha cambiado de nombre nunca, al parecer) con el “dónut” o flotador.

Hay una zona de Mini Golf, a la que nunca jugué, y que me gustaba pasarme por las máquinas recreativas. Me encantaba la cascada que este año han quitado, pero bueno, ya tengo ganas de ver cuál es la novedad tras eliminar la cascada.

Siempre me portaba bien, era obediente y no me gustaba hacer ninguna de Jaimito, ni daba empujones ni pegaba grandes saltos ni me tiraba de cabeza, por mi escasa aptitud acuática. Eso sí, cuando sí corría era cuando había que subir la cuesta para los toboganes y el suelo quemaba de darle todo el día el sol, siempre buscaba la sombra o decía “pies para qué os quiero” y a correr pese a quemarme la planta del pie, que era la parte menos amable e inevitable. Cuando lo pasé peor fue cuando subí las escaleras de caracol del Kamikaze, ya que me sentía un poco obligado por mis primos, y quería dar la vuelta, pero al final me animé, pese a que lo pasé fatal por el vértigo, la primera impresión de caída libre es terrible, me hace gritar, al igual que escuché gritar a un cantamañanas (porque era mayor que yo) que dijo –con perdón–: “¡¡¡ME C**O EN LA VIRGEN DE GUADALUPEEEEEEEEE!!!” (en fin, hay gente demasiado sensible). Y no creo que no estuviera acostumbrado y le diera miedo, sino para dar la nota a los demás que estaban indecisos intentó atemorizarlos.

Salvo los pequeños percances que tuve, en general, tengo muy buenos recuerdos y en definitiva, ir al parque es toda una experiencia que me recuerda a mi infancia y además de haberme servido para aprender inglés. Lo que más me gusta de él es que había zona para acampar y que estaba permitido, y sobre todo los días normales, porque un fin de semana era casi imposible J, espero que con la ampliación de este año quede mitigado el problema, si bien todo se adaptará.

Por último, cabe decir que siempre caía algún granizado de limón o leche que son mis favoritos. Comíamos allí en algún kiosco con la familia o merendábamos, según cómo estuviera planificado el día en el parque, y en resumen nos lo pasábamos muy bien. Así que este año por fin quiero volver con mi novia cuando en agosto venga a su piso de Torrevieja, aunque ya sea de más mayor. Y acabo de leer en Facebook que habrá espectáculo con animales marinos en el futuro, ¡qué bien! Y bueno, Muchas Felicidades por estos 25 años, y que dure.


Opinión
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